Una vez más como siempre, como en cada ocasión, cuando se acaricia el sueño algo o alguien le niega a nuestro país lo que tanto le hace falta, una alegría, un triunfo que nos complazca, desde siempre hemos sido huérfanos de satisfacciones, en estos momentos sin embargo las necesitamos más que nunca, queremos agua fresca que lave el gusto amargo que persiste en nuestras gargantas desde hace ya tanto tiempo.
Es época de futbol. Y no, este no es un tema intrascendente. No es en sí mismo el futbol, es México nuestro país, es una manifestación más que nos golpea la cara, es un síntoma, es una realidad, es desgraciadamente...…un modo de vida.
Este fenómeno para su comprensión casi puede ser contenido dentro de la palabra mediocridad, queda sin embargo un espacio disponible que rellenar para acabar de describirlo cabalmente, las palabras inacción y condicionamiento son inevitables para completar ese hueco y poder así redondear la idea.
Cuando una organización, grupo o persona no funciona adecuadamente es indispensable la intervención de un superior que analice y modifique con oportunidad lo que no sirve, con celeridad, en el acto mismo, cuando aún es posible cambiar el curso de los acontecimientos. Como humanos nos equivocamos, eso está claro, la perfección no existe por supuesto, lo inadmisible es la inercia, la pasividad, la indiferencia, peor aún la predestinación, la fatalidad. Perdemos siempre la ocasión de rectificar, de hacer las cosas como es debido y por ultimo como en este caso de trascender. Seguimos esperando invariablemente, paralizados a que llegue el fracaso para que los mismo genios de siempre, los designados, desmenucen en sesudas comisiones los errores y que acaben por entregar un dictamen solo después de transcurrido el tiempo necesario para atenuar las causas y estas puedan ser reducidas a cero, desactivando así cualquier posible responsabilidad o sanción.
Está claro que consistentemente las estructuras no responden como debieran, las respectivas instituciones y organizaciones no cumplen con su objetivo y fracasan en su accionar por la causa que sea, dígase burocracia, falta de visión o complicidad. Existe sin embargo un juez superior que debe de estar atento ante estas anomalías, un juez que es la sociedad misma, toda en su conjunto, cuando esta no está atenta y presta a intervenir, ella es la que ha errado garrafalmente, el fallo es letal cuando ha perdido su capacidad de reaccionar, de presionar, de buscar enderezar el rumbo. Cuando no se interesa en castigar a quien sea necesario, se convierte en cómplice indulgente.
Nuestra sociedad lamentablemente vive condicionada y ha acabado por conformarse con la misma tonta salida en base a la trivialización usando el acostumbrado proceso que empieza en el enojo, pasa por la tristeza, luego la crítica ociosa y por ultimo acaba sacando la perene frustración de la manera más patética y errónea, solo a través de chistes, malos chistes donde ridiculizamos a todos y a nadie que acaba por ridiculizarnos a nosotros mismo.
Esta sociedad necesita repensarse en cada uno de sus integrantes y aprender a ser auténticamente critica para poder ganar alguna vez y disfrutar del agradable sabor de las mieles del triunfo corriendo por una garganta refrescada. También necesitamos miel y no como siempre amargura.
Es necesario pues juzgar con oportunidad y remover a quien sea preciso. Tenemos que aprender a deshacernos de los incompetentes, de los abusivos, de los corruptos…….. y también de los necios, aún que sea hablando de Futbol…….Sólo para empezar.
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