miércoles, 29 de septiembre de 2010

Primer Domingo Lejos.


Es el segundo día de carretera, seguimos avanzando, aún estamos en México, anoche nos divertimos mucho, como si nada fuera diferente, pasamos la noche en un hotel donde había una pequeña alberca que sirvió para refrescarnos, hacía mucho calor, mientras jugábamos en la alberca encontré flotando una bolsa de plástico anudada, me pareció muy mal que alguien hubiera simplemente tirado su basura así, en la alberca, sin ninguna consideración por los demás, no sé por qué tendría que llamarme la atención, cuando es tan común que la gente actué así aquí en México. En fin, lo que no es común creo, es encontrar un murciélago vivo adentro de una bolsa, flotando en la alberca de un hotel, si, un murciélago, el animal estaba vivo y cuando lo saque de la bolsa creyendo que ya nada podía hacer por él. Que sorpresa me dio, el pequeño murciélago chato con cara de cerdo, estaba vivo, gritando intentó intimidarme mientras abría sus alas para parecer más grande. Su pelaje mojado que no le permitía volar, lo hacía parecer un adolescente gordo esmeradamente peinado y engomado, con su pelo como púas todo hacia atrás, sobresalían sus picudas orejas y su nariz exageradamente levantada, su mirada, sus colmillos y sus chillidos, aunque feroces nos provocaron mucha risa, seguramente por el conjunto en sí y por la propia situación. Tuve mucho gusto de dejarlo libre y vivo en una palmera del jardín, parece que él nunca entendió que era yo quien lo liberaba, quizá el también me veía a mi tan feo como yo lo veía a él, a sus ojos todos los humanos debemos parecer iguales, seguro me confundió con el miserable narizón que intento ahogarlo de forma tan estúpidamente elaborada que termino por fallar.

Seguimos avanzando, hoy por la tarde planeamos cruzar la frontera norte de nuestro país, cada vez estamos más lejos de casa, aquí en el camino se pierde la noción de los días, aunque bien sabemos que día es hoy, es domingo, sin embargo no se siente como si lo fuera, no se siente como domingo, en estos días, normalmente nos levantamos tarde, no mucho, pero más que cualquier otro día de la semana, hoy sin embargo nos paramos temprano para seguir con nuestro éxodo. En nuestra casa, hoy, tendríamos que haber desayunado los tradicionales Hot Cakes domingueros y chocolate, todos en pijama, -es una buena tradición,- y mas tarde a trabajar en el jardín,... rápido pasaban esas horas,... como todo lo que se disfruta, nuestros hijos lo gozaban especialmente cuando eran chicos, les encantaba mojarse y llenarse de lodo, mientras nosotros cortábamos el pasto. Creo que los vecinos van a estar contentos cuando no nos vean hoy por ahí, al salir de misa. Exactamente enfrente de nuestra casa está una pequeña iglesia donde hay misa de 12:00 p.m. solo los fines de semana, los habitantes del fraccionamiento todos vestidos de domingo, siempre llenan la iglesita, a la entrada por la prisa, no nos prestaban mayor atención, pero alrededor de la 1:00 p.m. a la hora de la salida, en su gran mayoría nos observan con mirada desaprobatoria, como si estuviéramos locos, quizá sea porque Queta y yo en lugar de bien vestidos asistir a misa con todo y nuestros hijos, como lo dictan las buenas costumbres, preferíamos, ataviados como jardineros permitir a Tato y Jimena correr semidesnudos cubiertos de lodo por todo el jardín, creo que el colmo fue una ocasión en que Jimena como de 3 o 4 años, con su famosa melena rizada totalmente al viento, asustaba desde adentro de la reja a los fieles fervientes, llevaba dos pequeñas serpientes, una en cada mano, gritando y enseñando los dientes en extrañas muecas mientras corría de un lado a otro, completamente desnuda, por supuesto las numerosas serpientes que dejamos vivir en el jardín son completamente inofensivas, seguramente los vecinos nunca lo han sabido y veían en Jimena con todo y su pancita de bebe, la personificación de la hija del demonio, a partir de ese día siempre nos han puesto las cruces. Espero que dentro de poco podamos continuar con las mismas rutinas una vez que nos estabilicemos,... No la rutina de Jimena corriendo por el jardín, por supuesto, aunque con estos hijos mexicanos nunca se sabe. Ya veremos, todavía no sabemos en qué casa vamos a vivir.

Alrededor de las 2:30 p.m. nos íbamos a la tradicional comida familiar en casa de mis papas, apenas a unas cuadras de distancia, esa casa me encanta, la construimos hace ya como 15 años, para mí siempre ha sido como un santuario, me provoca paz con su doble espacio y su techo de duela y tejas en dos aguas…. Me pregunto cómo estará llevándose a cabo la reunión de hoy, seguramente están todos, mis papas, mis hermanos, sus esposas, Andrea mi sobrina, si, todos, como siempre, menos nosotros. Sera hoy el ambiente festivo, como lo es eternamente en esa casa, no lo creo, hoy debe ser diferente, podrían estar tratando de simular que todo es igual, sin mencionar demasiado nuestra ausencia, pero no, pienso que por el contrario, deben estar comentando ampliamente el hecho, me apena mucho causarles este mal momento, la casa debe estar un poco mas callada hoy que no están mis hijos, ellos son muy ruidosos, también creo que debe de haber menos risas,… Caray como nos divertimos siempre que estamos juntos,…. parece que ya no va a ser así,… cuando menos no por un largo tiempo,… veremos que nos dice el futuro. Verdaderamente quisiera que no nos extrañen demasiado, genuinamente así lo espero, esta decisión la tomamos Queta y yo, pero sabemos que está afectando a los que queremos, ojala que pronto se supere este mal momento que vivimos todos.

Solo estamos buscando un mejor futuro para nuestros hijos, eso es lo que nos motiva, lo mismo que ha movido a la humanidad desde el origen mismo de los tiempos. La vida es por demás extraña y está llena de ciclos dinámicos que empiezan y acaban, nunca se detiene. Cada generación repite el viejo orden, es a la vez beneficiaria de la que le precedió, pero plataforma de la próxima, por eso ahora nos involucra a todos sin excepción. Aunque duele, nada es para siempre y los cambios tienen que suceder tarde o temprano, en esta ocasión, nosotros somos los que nos adelantamos al cambio, lo buscamos, no esperamos a que llegara solo, lo propiciamos. Es preciso cuando se pretende escribir una mejor historia. La vida, sin embargo siempre tiene un costo, si, todo tiene su precio, y parece que ahora recién nos estamos empezando a enterar del mismo, espero que tengamos reservas suficientes en el alma para poder pagar nuestro atrevimiento.






viernes, 24 de septiembre de 2010

Estamos de camino.

Sábado 20 de diciembre de 2003.
Es increíble lo rápido que avanzamos por la carretera alejándonos de nuestro punto de partida,  Nunca antes, en ninguno de nuestro muchos viajes lo sentí así,  - Es cierto que nunca antes como ahora, estábamos pensando en no volver. -   Tato y Jimena están profundamente dormidos en el asiento de hasta atrás, como solo a esa edad es posible, afuera hace frio y el cielo casi negro de la madrugada comienza a pintarse, quiere empezar a amanecer, Queta y yo vamos serios, no platicamos, hablamos lo mínimo, sin palabras sé muy bien lo que está pensando.... Deja atrás, sus clases en la universidad, sus alumnos, su oficina, sus 2 km. diarios de nado, sus amigas, sus hermanos, sus papas…... En suma, todo lo que hasta el día de hoy había sido su vida…. El ir y venir, las actividades cotidianas, las reuniones de trabajo, las reuniones familiares, las fiestas…… Por cierto, hoy es sábado. Por primera vez en las institucionalizadas reuniones familiares sabatinas en casa de sus papas y de aquí en adelante faltaremos nosotros, los cuatro.  -Mañana domingo va a suceder exactamente lo mismo, pero en casa de los míos.-  Más tarde, conforme avance el día, los preparativos van a empezar, como cada sábado….Que habrá hoy para comer, no sé, nunca lo voy a saber. Y mañana,… tampoco. Me pregunto si hoy serán dispuestos igual o de forma diferente los lugares en la mesa............... El mío, mi lugar, me fue asignado por primera vez, luego de nuestra boda, que como bien da fe la foto ubicada en una de las paredes de esa casa, pudo haber parecido una primera comunión a alguna persona que pasara por ahí hace 17 años. Ajustándome a las costumbres un poco rígidas de la familia política, más bien francamente rígidas, he sido el atroz guardián de esa silla y ese espacio,… como se esperaba de mí,… aunque yo mismo no lo supe en un principio. La segunda vez que asistí a esa reunión, - exactamente,-   fiel a la costumbre de mi familia, donde en contraste somos un poco laxos, o, franca y exageradamente relajados, por decirlo amablemente, inocente, me senté en otro asiento cualquiera de la mesa, sin sospechar el episodio de incomodidad que estaba a punto de desatar, los demás, uno a uno, mudos fueron acercándose, todos en silencio parados me veían con desaprobación, pero nadie atinaba a decirme nada, supongo que el incomodo y largo silencio que se produjo alerto a Queta quien desde la cocina, imaginando lo peor, rápidamente llego,  -efectivamente,-  lo peor estaba sucediendo, su joven maridito había roto la primera regla no escrita de convivencia que regía en su familia, digo que no escrita, porque nadie quizá tuvo los atrevimientos, la energía, o el tiempo de editar semejante compendio, condenándome irremediablemente en ese mismo momento, nunca sucedido, a caminar como ciego, dando traspiés, por años y años de oscura ignorancia. Como podría yo saber, que había sido nombrado el actual poseedor de ese espacio, y que tenía que defenderlo a costo de mi vida contra cualquier extraño. Queta mi angelical esposa, con un sentido de urgencia, benévola pero enérgicamente me dijo que me moviera a mi silla, mientras parada aferrando el respaldo de la misma me indicaba cual era la correcta, yo desconcertado acate su poderosamente amable indicación,… fue mágico-, al siguiente instante, el clima había cambiado, volvieron las voces mezcladas, sin que nadie comentara palabra alguna sobre el particular. Esa fue la primera de mis faltas… creo, de un sinnúmero de ellas cometidas por omisión subsecuentemente a lo largo de los años. Como bien reza la ley, el desconocimiento de la norma, no exime al infractor de su incorrección, esto por supuesto, aplica al mencionado voluminoso compendio jamás escrito.

Los niños despertaron cuando el sol se los indico, ya empezaba el calor y Tato, lo mismo que Jimena tiraron mas para atrás, encima de nuestro valioso equipaje, los suéteres y camisas que ahora les molestaban, se quedaron en camiseta, como siempre lo han hecho en la carretera,.. Chapeados..... Da la impresión que hoy es un día cualquiera. Ahora estamos más tranquilos, relajados, el cambio es muy sensible, el ambiente festivo, como en esos otros muchos viajes, amable, emocionante, de aventura. El día transcurre suave, sin problemas, mi mente se ha dado tiempo incluso para divagar,...eso se me da bastante bien, diría que hemos hecho demasiadas paradas técnicas en las gasolinerías para comprar toda clase de antojos,…. también lo estoy disfrutando.

Aunque no había forma de saber que comerían hoy, o, mañana en nuestras respectivas casas durante las arraigadas reuniones familiares, igual, empezábamos a disfrutar siguiendo nuestros propios planes,….. Donde pararíamos y que cenaríamos una vez ahí…. Un hotel con alberca dijeron mis hijos…. con alberca será,... como siempre,.... nos empezamos a divertir.

Ahora asomaba una nueva sensación nunca antes sentida,… no así, no tan claramente, un sentimiento extraño con el que habríamos de coexistir en adelante y por siempre, nuestro propio bienestar confrontado con el deseo de seguir compartiendo la vida con nuestras queridas gentes. La Nostalgia se empezaba a  introducir de a poco en nuestras vidas, una nostalgia diferente que tímida hacia aparición en nuestras últimamente tan guerreadas almas.

-Hoy solo quiero pensar en nuestro viaje.

Me sentí liberado, la rueda finalmente había empezado a rodar, eso no podía ser más que motivo de alegría, las cosas marchaban justamente como lo habíamos planeado.... Animado  confío en que todo va a a estar bien.

Sé que cada uno entiende el momento que estamos viviendo, sabemos lo que dejamos, pero bien sabemos también, que llevamos lo más importante…. A nosotros mismos, el círculo está empezando a estrecharse, estamos más cerca que nunca.

La presión acumulada durante meses, se ha liberado.

Creo que sin darnos cuenta entramos a la zona sin turbulencia en el ojo del huracán. Otras buenas sacudidas están esperándonos.

Estamos en el punto de no retorno y solo hay un camino adelante.

Para allá vamos.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Nuestra Casa

Nuestra casa estaba triste, eso se le notaba fácilmente, podía sentirse su aflicción, su desconsuelo, su abatimiento. Así, despertó, o quizá, igual que yo casi no durmió, yo acostumbro desde siempre dormir poco, pero esa noche fue diferente, esa noche no tuvimos paz, no sentimos el bálsamo reconfortante de la oscuridad como tantas y tantísimas otras veces, tibias noches, cuando todos menos yo,….menos la casa y yo,… dormían. En esos otros tiempos, con alegría esperábamos que llegara el momento, era la mejor hora del día, juntos como compañeros, cómplices, cerrábamos sus puertas y el mundo quedaba afuera marginado,…..nos frotábamos las manos, y entonces empezaban las horas, largas horas cuidando de mis amores, sintiendo su querida presencia, y…reflexionando. Disfrutaba tanto ver a mi esposa en una agradable semioscuridad, durmiendo plácidamente, abandonada en un profundo sueño, con su alma tranquila, sin tribulaciones… confiada, resguardada, cobijada en nuestro hogar dormía casi sin necesidad de aliento. Yo “patrullaba” la casa, --así le llamo burlonamente a esa usanza mía de ir y venir en la penumbra por todos los rincones de la casa.-- Invariablemente la noche inicia en mi cuarto, en mi cama, con mi mujer, más tarde cuando el silencio se puede escuchar, me levanto y recomienzo con esa extraña costumbre-ritual, no me acuerdo cuando empecé a hacerlo, me imagino que luego del nacimiento de mi primer hijo, aunque bien pudo haber sido mucho antes. Me gusta dormir a ratos, en diferentes estancias y habitaciones, lugares y camas, a veces incluso en el jardín. También les llamo noches itinerantes. Me fascina y tranquiliza ver a mis hijos cuando están soñando,... y sus caras cándidas, percibir su dulce olor, compartir su cama, pego mi cara a las suyas e inspiro sus suaves respiros, hago mío su delicioso aire ya respirado. Después, antes del amanecer, como los vampiros, como la extraña criatura que soy, siempre regreso al lecho y a mi compañera por las horas de sueño más profundo y reparador.

Esa es, ha sido y será mi labor en este mundo. No me cabe duda que desde el principio mismo de los tiempos, los machos existimos primariamente para cuidar a nuestra familia, lo tenemos tatuado en nuestros genes, algunos lo entendemos como un privilegio que se debe disfrutar.

A lo largo de los años durante esas noches, muchas noches, imagine y soñé primero, lo que poco a poco tomaría forma, con todo y sus detalles y que estaba a punto de ocurrir, o mejor dicho, que ya estaba ocurriendo. El mecanismo del artefacto estaba activado y ya no se detendría,…..como en esas malas películas, la cuenta regresiva había empezado, no se propiamente cuando, creo que años atrás, pero lo que si sabía es que podía explotarme en la cara en las próximas horas, días, semanas, o no sé cuando,.... ojala que nunca.
Por supuesto, el temor es natural, y llega en un instante, sabía que venía,  lo esperaba….Igualmente me sobrecogió. 
Surgieron las interrogantes de último momento.
Habremos tomado una buena decisión.
Por que irnos si nuestra vida no es mala.
Podremos realmente adaptarnos y tener una vida mejor.
Estaremos haciendo lo correcto para nuestros hijos.
Habrán de corromperse nuestros hijos en otra sociedad.

Es un momento único en la vida, vamos a perseverar persiguiendo nuestros sueños,… si tenemos suerte nos va a ir bien.
Solo el tiempo podrá respondernos si tuvimos razón.
Lo que si se con certeza es que voy a poner mi alma en esto para que la respuesta al final sea la esperada    -No nos equivocamos.-

La noche fue larga,.... y a la vez corta, todos la pasamos agitados, ahora con el corazón atribulado, con sentimientos encontrados, tristes, pero deseando lo mejor, ansiosos de arremeter la nueva vida.
La casa era un desorden, los closets vacios, maletas por todos lados, previamente habíamos almacenado casi en su mayoría, las cosas materiales más preciadas de nuestra vida, las que habíamos atesorado desde que fundamos nuestra familia, dibujos de los niños, fotografías, algunas ropitas, libros. Lo demás, simplemente lo regalamos, queríamos estar ligeros de equipaje, solo podíamos llevar algunas pocas cosas con nosotros, Ese fue el motivo por el que decidimos hacer nuestro viaje de 5000 Km. en nuestra camioneta. La idea era, aunque creo que parecía muy raro, escoger y acomodar lo mejor posible, lo que nos diera continuidad, permanencia, lo más querido, principalmente por nuestros hijos, eso creíamos,… seguramente también lo hicimos por nosotros mismos.

 Sí, la casa estaba triste, abatida, herida en lo más profundo,... y como más podría estar, si yo, me estaba llevando su alegría, su alma, su razón de ser…. los niños que nacieron y hasta ese día crecieron a su abrigo. Qué bien los cuidó,......... por desgracia a ella no pude llevarla.

Todos nos despedimos de nuestra querida casa, todos con ojos nublados…. en la oscuridad. Partimos antes del amanecer del sábado con la cara volteando al futuro que se nos venía encima, llenos de expectativas, esperanzas y sueños, como modernos conquistadores, en nuestra carreta, ligeros de equipaje, pero cargados,…. muy pesados del alma.