Sábado 20 de diciembre de 2003.
Es increíble lo rápido que avanzamos por la carretera alejándonos de nuestro punto de partida, Nunca antes, en ninguno de nuestro muchos viajes lo sentí así, - Es cierto que nunca antes como ahora, estábamos pensando en no volver. - Tato y Jimena están profundamente dormidos en el asiento de hasta atrás, como solo a esa edad es posible, afuera hace frio y el cielo casi negro de la madrugada comienza a pintarse, quiere empezar a amanecer, Queta y yo vamos serios, no platicamos, hablamos lo mínimo, sin palabras sé muy bien lo que está pensando.... Deja atrás, sus clases en la universidad, sus alumnos, su oficina, sus 2 km. diarios de nado, sus amigas, sus hermanos, sus papas…... En suma, todo lo que hasta el día de hoy había sido su vida…. El ir y venir, las actividades cotidianas, las reuniones de trabajo, las reuniones familiares, las fiestas…… Por cierto, hoy es sábado. Por primera vez en las institucionalizadas reuniones familiares sabatinas en casa de sus papas y de aquí en adelante faltaremos nosotros, los cuatro. -Mañana domingo va a suceder exactamente lo mismo, pero en casa de los míos.- Más tarde, conforme avance el día, los preparativos van a empezar, como cada sábado….Que habrá hoy para comer, no sé, nunca lo voy a saber. Y mañana,… tampoco. Me pregunto si hoy serán dispuestos igual o de forma diferente los lugares en la mesa............... El mío, mi lugar, me fue asignado por primera vez, luego de nuestra boda, que como bien da fe la foto ubicada en una de las paredes de esa casa, pudo haber parecido una primera comunión a alguna persona que pasara por ahí hace 17 años. Ajustándome a las costumbres un poco rígidas de la familia política, más bien francamente rígidas, he sido el atroz guardián de esa silla y ese espacio,… como se esperaba de mí,… aunque yo mismo no lo supe en un principio. La segunda vez que asistí a esa reunión, - exactamente,- fiel a la costumbre de mi familia, donde en contraste somos un poco laxos, o, franca y exageradamente relajados, por decirlo amablemente, inocente, me senté en otro asiento cualquiera de la mesa, sin sospechar el episodio de incomodidad que estaba a punto de desatar, los demás, uno a uno, mudos fueron acercándose, todos en silencio parados me veían con desaprobación, pero nadie atinaba a decirme nada, supongo que el incomodo y largo silencio que se produjo alerto a Queta quien desde la cocina, imaginando lo peor, rápidamente llego, -efectivamente,- lo peor estaba sucediendo, su joven maridito había roto la primera regla no escrita de convivencia que regía en su familia, digo que no escrita, porque nadie quizá tuvo los atrevimientos, la energía, o el tiempo de editar semejante compendio, condenándome irremediablemente en ese mismo momento, nunca sucedido, a caminar como ciego, dando traspiés, por años y años de oscura ignorancia. Como podría yo saber, que había sido nombrado el actual poseedor de ese espacio, y que tenía que defenderlo a costo de mi vida contra cualquier extraño. Queta mi angelical esposa, con un sentido de urgencia, benévola pero enérgicamente me dijo que me moviera a mi silla, mientras parada aferrando el respaldo de la misma me indicaba cual era la correcta, yo desconcertado acate su poderosamente amable indicación,… fue mágico-, al siguiente instante, el clima había cambiado, volvieron las voces mezcladas, sin que nadie comentara palabra alguna sobre el particular. Esa fue la primera de mis faltas… creo, de un sinnúmero de ellas cometidas por omisión subsecuentemente a lo largo de los años. Como bien reza la ley, el desconocimiento de la norma, no exime al infractor de su incorrección, esto por supuesto, aplica al mencionado voluminoso compendio jamás escrito.
Los niños despertaron cuando el sol se los indico, ya empezaba el calor y Tato, lo mismo que Jimena tiraron mas para atrás, encima de nuestro valioso equipaje, los suéteres y camisas que ahora les molestaban, se quedaron en camiseta, como siempre lo han hecho en la carretera,.. Chapeados..... Da la impresión que hoy es un día cualquiera. Ahora estamos más tranquilos, relajados, el cambio es muy sensible, el ambiente festivo, como en esos otros muchos viajes, amable, emocionante, de aventura. El día transcurre suave, sin problemas, mi mente se ha dado tiempo incluso para divagar,...eso se me da bastante bien, diría que hemos hecho demasiadas paradas técnicas en las gasolinerías para comprar toda clase de antojos,…. también lo estoy disfrutando.
Aunque no había forma de saber que comerían hoy, o, mañana en nuestras respectivas casas durante las arraigadas reuniones familiares, igual, empezábamos a disfrutar siguiendo nuestros propios planes,….. Donde pararíamos y que cenaríamos una vez ahí…. Un hotel con alberca dijeron mis hijos…. con alberca será,... como siempre,.... nos empezamos a divertir.
Ahora asomaba una nueva sensación nunca antes sentida,… no así, no tan claramente, un sentimiento extraño con el que habríamos de coexistir en adelante y por siempre, nuestro propio bienestar confrontado con el deseo de seguir compartiendo la vida con nuestras queridas gentes. La Nostalgia se empezaba a introducir de a poco en nuestras vidas, una nostalgia diferente que tímida hacia aparición en nuestras últimamente tan guerreadas almas.
-Hoy solo quiero pensar en nuestro viaje.
Me sentí liberado, la rueda finalmente había empezado a rodar, eso no podía ser más que motivo de alegría, las cosas marchaban justamente como lo habíamos planeado.... Animado confío en que todo va a a estar bien.
Sé que cada uno entiende el momento que estamos viviendo, sabemos lo que dejamos, pero bien sabemos también, que llevamos lo más importante…. A nosotros mismos, el círculo está empezando a estrecharse, estamos más cerca que nunca.
La presión acumulada durante meses, se ha liberado.
Creo que sin darnos cuenta entramos a la zona sin turbulencia en el ojo del huracán. Otras buenas sacudidas están esperándonos.
Estamos en el punto de no retorno y solo hay un camino adelante.
Para allá vamos.
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