martes, 5 de octubre de 2010

Ya tengo equipo.

Aunque hace frio y es obvio que va a seguir lloviendo, no deseo regresar todavía a la casa, estoy vivo y exaltado, me siento lleno de sabiduría, --así deben sentirse los iluminados.-- Seguro, camino cien metros en dirección al este, siempre pegado al mar, sin sentirlo ya estoy en Ambleside Park, es un parque arbolado con playa que es utilizada principalmente en el verano, el parque está lleno de veredas para la gente que gusta de salir a correr, o simplemente a dar un paseo caminando entre arboledas y prados, mas adelante esta la playa exclusiva de los perros, --aquí todo es muy ordenado,-- por ley, los animales siempre tienen que ir con correa vigilados por sus dueños. En esta playa, la gente que tiene perros los pasea y juega con ellos libremente, a los perros les gusta nadar aquí, no les importa lo fría que esta el agua, les lanzan un palo al mar, y ellos rápidamente, nadando van a recogerlo, aunque cómico, parece que los perros entienden el espíritu de la ley, nunca los oyes ladrar, solo en esta playa. Yo continuo caminando y entro al área donde se encuentran las canchas de futbol, hay varias de pasto natural y otras tantas de pasto sintético, lo que es muy conveniente dado este clima tan húmedo. Como insecto soy atraído por la intensa iluminación a una de las canchas sintéticas, de (turf) les llaman aquí. Esta hermosa, nueva, limpia, inmaculada, todas las instalaciones son fabulosas. Son las 8:30p.m. Y aquí hay mucho movimiento, un partido está en curso, si, la vida continua, incluso con este clima tan difícil, me siento en la banca de las substituciones a ver el juego,…. estoy decidido a integrarme, creo que esta es la mejor manera de empezar…. Estoy fascinado, el futbol es quizá una de las cosas que más he disfrutado en la vida. En México siempre jugué, desde que era niño, en esa época pasaba prácticamente todo el día pateando el balón, así transcurrió mi existencia, seguí jugando, siempre, alternando con todo lo demás en mi vida, incluso la semana que iniciamos nuestro viaje para acá, jugué en el club, tal y como lo acostumbraba hacer religiosamente 2 y 3 veces en la semanal en compañía de mi hermano Salvador, como nos hemos divertimos con buen futbol.


Ahora estoy aquí, solo, observando a esta gente, conforme pasa el tiempo y se desarrolla el partido, empiezo a sentirme frustrado, mortalmente deseo jugar, los jugadores en el campo, son más o menos de mi edad, y aunque con entusiasmo se entregan al juego, puedo observar que son bastante malos jugando. Eso me causa molestia, y de inmediato pienso en México, en donde la gran mayoría son excelentes jugadores, tristemente, nunca han tenido oportunidad de pisar canchas tan hermosas como estas, allá se aprende a jugar, en las calles, en los patios, en los camellones, o donde quiera que se pueda. Me pregunto por qué estos jugadores que lo tienen todo son tan malos, siento pena y por un momento, quisiera ver estas canchas llenas de los magníficos jugadores de mi tierra,… solo para educar un poquito a los locales, para decirles para que son estas canchas, y lo que se puede hacer en ellas, desgraciadamente eso no es posible, por lo pronto me contento simplemente con observar,….. aunque no pueda participar…….todavía.

El partido terminó, fue aburrido, no me provocó mayor cosa,… solo pena. . Ya todos se están yendo, algunos en grupos platican, aunque en idioma ingles, alcanzo a percibir varios acentos diferentes, eso sucede todo el tiempo, en esta ciudad mas del 50% de la población no nació aquí. Me quedo solo, no sé si deba volver a casa, o si debería esperar por el próximo partido, los jugadores ya están llegando. Decido que es mejor volver, además, hace mucho frio y estoy pensando en un chocolate caliente. --seguro en la casa el ánimo sigue siendo bajo, debería tratar de animarlos un poco,-- empiezo a caminar queriendo y no queriendo irme, siento como que me falta algo, voy por en medio de la cancha deseando jugar, sintiendo la suavidad del suelo artificialmente empastado, me da un poco de envidia, casi al final, cuando estoy saliendo del campo de juego, alcanzo a percibir palabras que creo reconocer, es como… español, no estoy seguro, me detengo y aguzo el oído, como los animales, volteo la cabeza para todos lados esperando que el viento me traiga el sonido, y repentinamente escucho,… una hermosa y amplia  MENTADA DE MADRE. Sí, si, es español, volteo buscando a los que tan alegremente platican, pero no los encuentro, solo puedo ver jugadores que parecen canadienses, trato de acercarme pero todos caminan rápidamente con rumbo a la banca donde antes estuve sentado, los sigo y descubro que el que va vestido de portero es moreno, parece mexicano, el otro es rubio, de ojos azules y va casi rapado, cuando los alcanzo ya están en la banca, hablan fuerte, se ríen fuerte también, descaradamente, y dicen un buen numero de indecencias. Sí, por supuesto que son mexicanos. Yo, me acerco y los saludo, ellos se quedan callados y me ven con extrañeza, --no es fácil encontrar aquí, tan lejos, en esta fría noche a otro mexicano,--, inmediatamente me reconocen y saludan alegremente,-- me interrogan, el partido está por empezar. Yo por supuesto me quedo a ver el juego.

El equipo es un poco menos malo que los que vi antes, sin embargo tampoco es muy bueno, de cualquier manera noto, que me interesa el partido, y que empiezo lo mismo a sufrir y a disfrutar en grande con las acciones del equipo que pareciera según mi actitud, es mi preferido desde siempre. Por fortuna, antes de iniciar el juego, los jugadores instalaron sobre la banca una tienda portátil que solo necesitaron jalar al mismo tiempo desde las cuatro esquinas para dejarla perfectamente armada, lo mejor de todo fue que después pusieron debajo de la pequeña carpa un calentador portátil a base de gas. Más tarde empezó otra vez a llover, parecía el diluvio, pero yo estaba seco y tibio presenciando el partido con mucho interés,  --lo que no dejó de llamarme la atención, realmente yo no era parte de lo que ahí estaba sucediendo.--  El partido terminó cerca de las once de la noche, mis nuevos conocidos, espontáneamente me invitaron a jugar con ellos,  --Voy a ir al entrenamiento el martes de la próxima semana.--  Yo, obviamente  ni que decirlo, gustoso acepté.
No cabe duda, las cosas son como son, hace dos domingos, estuve viendo otro juego, en otro cancha, a la luz del día, al medio tiempo me acerque y platiqué con un grupo de jugadores, eran italianos, comentamos varias cosas sobre el partido, les llamo la atención el hecho de que yo fuera mexicano, todo iba bien, hasta que les pregunte si podía jugar con ellos, en su equipo, intercambiaron miradas, y después cortantemente me dijeron que no tenían espacio,  --yo sabía que si lo tenían,--  pues no había más que un par de substitutos, --por eso pregunté,-- claramente, no quisieron aceptarme, había algo de celo, o no sé que en sus miradas, algo que no supe descifrar.......Que diferente, ahora no fue necesario siquiera preguntar.
Con prisa desmontamos la tienda, --yo les ayudé,...como empezando a ser parte del grupo.--  Rapidamente, cada uno se fue en medio de la lluvia. Yo por mi parte, lentamente me dirijo hacia la casa, en la total soledad de esta hora, caminando por la calle, paladeo el momento, llevo como regalo él ánimo bien renovado, quiero compartir con mi familia mis experiencias sucedidas en poco más de tres horas.  Como dan vuelta las cosas,…… y que rápido.

La perspectiva de la vida cambia fácilmente, según los acontecimientos que vivimos, es fácil abatirse o hasta perderse, sobre todo cuando te sientes en desventaja. Calado hasta los huesos por la lluvia y el rabioso frio, entendí, que la fuerza la traemos en la mente,… y en el alma, y nunca estamos en desventaja si nuestro subconsciente no lo decide así…...Hay que vigilar de cerca a ese subconsciente.

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